El artivismo viral de Yolanda Domínguez

El día 24 de abril la artista Yolanda Domínguez acudió, convocada por el Ateneo Republicano de Valladolid, a la Facultad de Derecho, a impartir una charla sobre Arte, Género y Acción a la que no podíamos faltar.

La artista se sitúa en los límites del arte, a medio camino entre la resistencia política y la acción artística. Su obra está en relación directa con el culture jamming por su utilización de los medios de masas como medio para realizar una aguda crítica a los mismos; la contrapublicidad, por su alteración de las formas o contenidos de la publicidad para establecer contradicciones irónicas o actitudes absurdas o el artivismo, término surgido de la combinación de arte y activismo para referirse a un movimiento que se caracteriza especialmente por su uso del humor y de la ironía para realizar acciones contestatarias, desarrollado sobre todo desde finales de los años noventa y en el que tenemos un exponente estupendo en el Colectivo Enmedio.

Domínguez, siguiendo esta línea que acabamos de trazar, no es una artista perfectamente integrada en el sistema del arte, que acepte su constitución capitalista en torno a las galerías de arte y el mercado. Así pues, la mayor parte de su trabajo transcurre de manera paralela al sistema, en las calles y en las aulas, dado su interés por llegar al público. El arte, para ella, no es sino un medio de comunicación que sirve como punto de encuentro y campo de acción, ya que le devuelve al mismo un carácter clarísimo de utilidad y de crítica, alejándose de paradigmas decimonónicos que aún arrastramos.

Vivimos una época eminentemente experiencial y el arte debe responder a esta condición. Por ello la artista se plantea utilizar el arte para generar experiencias, no en clave autobiográfica sino para los otros. Así sus piezas se convierten en generadores de experiencia colectiva que pueden compartirse, repetirse y reapropiarse. Por ello mismo, no le interesa tanto ser ella misma quien realiza las acciones, sino que contrata a actrices que las realicen por ella, que se convierte más bien en una directora de escena que cuida con esmero los resultados plásticos pese al carácter de las acciones del que hablamos. También por ello sus piezas tienen un carácter tan social, hasta el punto en que trabaja para organizaciones como Green Peace o Médicos sin fronteras, diseñando sus acciones de protesta.

Domínguez nos presentó piezas como “Princesas” 2008, “Pido para un Chanel” 2010, “Chica Joven se ofrece para” 2009, “Fashion victims” 2013 o la famosa y viral “Poses” 2011, que la ha llevado a diversos y numerosos medios de comunicación. En todas las piezas citadas trata la problemática de los roles de género ligado al consumismo de la moda, que modela y violenta a la mujer a través de dicha herramienta capitalista.

Sin embargo, una de las acciones que más ha destacado en los últimos meses es “Registro” 2014, que llegó también a Valladolid. La acción colectiva impulsada por la artista consistía en seguir la actitud del gobierno que en el Anteproyecto de Ley del Aborto presentado por Gallardón, limita la capacidad de las mujeres para tomar sus propias decisiones en cuanto a su maternidad. Para ello, se instó a las mujeres de toda España a que acudieran a los Registros de propiedad Mercantil de sus ciudades y trataran de registrar su cuerpo como una propiedad mercantil más en la que lo convierte dicho anteproyecto.

Si bien la artista inicia sus acciones a pequeña escala, su gran viralidad hace que se conviertan en acciones sociales a gran escala ya sea por medio de las redes sociales, ya por los mass media que las difunden de un modo u otro. Esto conlleva para Domínguez numerosas críticas que, sin embargo, ella responde tajantemente: si de este modo podemos llegar a más público y hacer que estas problemáticas cambien, habremos logrado algo.

Un soplo de frescura y sensatez que dejó muchas cuestiones abiertas a la reflexión en su visita.

 

Encuentros con artistas: Abel Azcona

Este año se ha celebrado la tercera edición del Festival Miradas de Mujeres en el que Valladolid ha aumentado considerablemente su participación. Con ocasión del mismo, la Fundación Alberto Jiménez Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid, programó unas sesiones formativas dirigidas al mundo de la performance en las que participó el Colectivo Elefante Rosa, el colectivo feminista “Tejiendo en morado” y el artista Abel Azcona. Coincidiendo con ello, Arte en Acción invitó a Azcona a realizar un encuentro con los participantes para compartir sus experiencias  avanzar en la comprensión de la performance como hecho artístico.

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Como en otras ocasiones, tuvimos la oportunidad de conocer la visión personal de la performance y su vivencia de la misma. Además, en la conferencia impartida en la Fundación, que llevaba por título #Pucelaseperforma, Azcona trazó unas líneas generales sobre las que se apoya su investigación doctoral, lo que nos permitió conocer algunas de sus referencias.

Para Abel la performance es una cuestión del aquí y el ahora, entendido como un proceso en el cual todo podo ocurrir y en el que se incluyen todos aquellos procesos derivados de la acción artística; incluida la muerte como afirma en la Teoría Involuntaria de una Muerte Confrontada (TIMC) junto al también artista Omar Jerez. Las acciones son un proceso de búsqueda y de catarsis para el artista, que se sirve de ellas como herramienta catártica en una clave específicamente subjetiva que le ha llevado de lo que él mismo calificó de “egoísmo” a una mayor apertura en la actualidad.

El público en sus acciones es invitado a intervenir en una suerte de desvelamiento recíproco y es continuamente invitado a participar en la comunicación con el artista, constantemente presente en una versión online que él considera parte de sus acciones, dado que asume, de hecho, diferentes identidades.

La tesis de Azcona se centra en la performance feminista iberoamericana que utiliza la acción como catarsis, pero antes de presentarnos algunos trabajos latinoamericanos, realizó una interesante introducción desde los inicios de la performance y el arte feminista de los años ’70 con Cindy Sherman, Barbara Kruger, Kiki Smith o Louise Bourgeoise en el ámbito internacional y con Esther Ferrer como introductora del Fluxus en España. A continuación introdujo los trabajos de Gina Pane, Annie Sprinkle, Carole Schneemann, Orlan, Yoko Ono, Yayoi Kusama o la “abuela de la performance” Marina Abramovic.

Finalmente se centró en el trabajo desarrollado por Ana Mendieta, como uno de sus principales referentes, desarrollando diferentes aspectos de sus acciones además de las de Tania Bruguera, las cubanas Marta María Pérez Bravo y María Magdalena Campos Pons, Eugenia Vargas, María Teresa Hincapié, Regina José Galindo, Paula Santiago, Janine Antoni, Valeska Soares, Graciela Sacco, Lia Menna Barreto o Antonieta Sosa.

Pasó de la performance conceptual a la más corporal, comentando cuestiones esenciales para la perspectiva feminista como el trabajo sobre los roles femeninos o el avance hacia el postfeminsimo y el postporno, discursos liberadores para la corporalidad de la mujer -así como para la del hombre-. Pudimos hacer así un amplio y rápido recorrido por áreas de la disciplina que son orilladas víctimas de un cierto eurocentrismo que aún prima en el análisis de la historia del arte.

En el encuentro que se celebró en el Museo Patio Herreriano, una veintena de participantes pudimos disfrutar de la compañía y experiencia del artista, que presentó su trabajo y comentó muchas de las piezas que más le han dado a conocer.

Destacamos especialmente “Empathy & Prostitution”, en que el artista “vende” su cuerpo por un rato en un espacio relacionado con la prostitución y permite que quien lo desee haga lo que quiera con él, logrando todo tipo de reacciones en el público en cualquiera de sus tres ediciones en Bogotá, Madrid y Houston.

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“Intimacy” es un proyecto de video-performance en el que se expone completamente al espectador, introduciéndose en su espacio doméstico a través de la pantalla. En él, Azcona mantiene relaciones sexuales con varias personas, que han supuesto algo especial para él en su vida o con las que ha tenido una cierta conexión emocional.

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Hablamos también de “Dark Room: Confinement in search of identity”, encierro del artista en diferentes espacios artísticos en convivencia con otros artistas o en soledad  y con o sin contacto con el exterior, en un intento de aislarse de los estímulos externos y buscar y redefinir la propia identidad partiendo de la reproducción de un estado embrionario en unas ocasiones y en otras, simplemente aséptico en un nuevo intento de catarsis curativa.

Fue un placer poder contar con su presencia, así como la cercanía del artista que, en todo momento, estuvo dispuesto a dialogar con los asistentes, con los que se estableció un agradable y útil coloquio.

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