Encuentros con artistas: Abel Azcona

Este año se ha celebrado la tercera edición del Festival Miradas de Mujeres en el que Valladolid ha aumentado considerablemente su participación. Con ocasión del mismo, la Fundación Alberto Jiménez Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid, programó unas sesiones formativas dirigidas al mundo de la performance en las que participó el Colectivo Elefante Rosa, el colectivo feminista “Tejiendo en morado” y el artista Abel Azcona. Coincidiendo con ello, Arte en Acción invitó a Azcona a realizar un encuentro con los participantes para compartir sus experiencias  avanzar en la comprensión de la performance como hecho artístico.

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Como en otras ocasiones, tuvimos la oportunidad de conocer la visión personal de la performance y su vivencia de la misma. Además, en la conferencia impartida en la Fundación, que llevaba por título #Pucelaseperforma, Azcona trazó unas líneas generales sobre las que se apoya su investigación doctoral, lo que nos permitió conocer algunas de sus referencias.

Para Abel la performance es una cuestión del aquí y el ahora, entendido como un proceso en el cual todo podo ocurrir y en el que se incluyen todos aquellos procesos derivados de la acción artística; incluida la muerte como afirma en la Teoría Involuntaria de una Muerte Confrontada (TIMC) junto al también artista Omar Jerez. Las acciones son un proceso de búsqueda y de catarsis para el artista, que se sirve de ellas como herramienta catártica en una clave específicamente subjetiva que le ha llevado de lo que él mismo calificó de “egoísmo” a una mayor apertura en la actualidad.

El público en sus acciones es invitado a intervenir en una suerte de desvelamiento recíproco y es continuamente invitado a participar en la comunicación con el artista, constantemente presente en una versión online que él considera parte de sus acciones, dado que asume, de hecho, diferentes identidades.

La tesis de Azcona se centra en la performance feminista iberoamericana que utiliza la acción como catarsis, pero antes de presentarnos algunos trabajos latinoamericanos, realizó una interesante introducción desde los inicios de la performance y el arte feminista de los años ’70 con Cindy Sherman, Barbara Kruger, Kiki Smith o Louise Bourgeoise en el ámbito internacional y con Esther Ferrer como introductora del Fluxus en España. A continuación introdujo los trabajos de Gina Pane, Annie Sprinkle, Carole Schneemann, Orlan, Yoko Ono, Yayoi Kusama o la “abuela de la performance” Marina Abramovic.

Finalmente se centró en el trabajo desarrollado por Ana Mendieta, como uno de sus principales referentes, desarrollando diferentes aspectos de sus acciones además de las de Tania Bruguera, las cubanas Marta María Pérez Bravo y María Magdalena Campos Pons, Eugenia Vargas, María Teresa Hincapié, Regina José Galindo, Paula Santiago, Janine Antoni, Valeska Soares, Graciela Sacco, Lia Menna Barreto o Antonieta Sosa.

Pasó de la performance conceptual a la más corporal, comentando cuestiones esenciales para la perspectiva feminista como el trabajo sobre los roles femeninos o el avance hacia el postfeminsimo y el postporno, discursos liberadores para la corporalidad de la mujer -así como para la del hombre-. Pudimos hacer así un amplio y rápido recorrido por áreas de la disciplina que son orilladas víctimas de un cierto eurocentrismo que aún prima en el análisis de la historia del arte.

En el encuentro que se celebró en el Museo Patio Herreriano, una veintena de participantes pudimos disfrutar de la compañía y experiencia del artista, que presentó su trabajo y comentó muchas de las piezas que más le han dado a conocer.

Destacamos especialmente “Empathy & Prostitution”, en que el artista “vende” su cuerpo por un rato en un espacio relacionado con la prostitución y permite que quien lo desee haga lo que quiera con él, logrando todo tipo de reacciones en el público en cualquiera de sus tres ediciones en Bogotá, Madrid y Houston.

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“Intimacy” es un proyecto de video-performance en el que se expone completamente al espectador, introduciéndose en su espacio doméstico a través de la pantalla. En él, Azcona mantiene relaciones sexuales con varias personas, que han supuesto algo especial para él en su vida o con las que ha tenido una cierta conexión emocional.

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Hablamos también de “Dark Room: Confinement in search of identity”, encierro del artista en diferentes espacios artísticos en convivencia con otros artistas o en soledad  y con o sin contacto con el exterior, en un intento de aislarse de los estímulos externos y buscar y redefinir la propia identidad partiendo de la reproducción de un estado embrionario en unas ocasiones y en otras, simplemente aséptico en un nuevo intento de catarsis curativa.

Fue un placer poder contar con su presencia, así como la cercanía del artista que, en todo momento, estuvo dispuesto a dialogar con los asistentes, con los que se estableció un agradable y útil coloquio.

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